domingo, 11 de septiembre de 2011


Estar frente al salto de la Garganta del Diablo, con el aditivo extra de la luna llena, es una experiencia inolvidable. El clima que se genera es sumamente romántico. Muchas parejas tomadas de sus manos parecen querer fundirse con el encantador prodigio natural.
Otros permanecen solitarios, en silencio, contemplando lo que se regala a los sentidos.
Luego, los visitantes se retiran pudiendo dirigirse al bar de la estación para beber un jugo natural o una caipirinha.

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